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jueves, 23 de mayo de 2013

UNIDAD EN ELLA. (VICENTE ALEIXANDRE)



Vicente Aleixandre nace en Sevilla (1898), desde muy joven vive en Málaga. Se traslada mas tarde a Madrid, donde vive hasta su muerte en l984.  Forma parte de la Generación del 27.

Cuerpo feliz que fluye entre mis manos,
rostro amado donde contemplo el mundo,
donde graciosos pájaros se copian fugitivos,
volando a la región donde nada se olvida.

Tu forma externa, diamante o rubí  duro,
brillo de un sol que entre mis manos deslumbra,
cráter que me convoca  con su música íntima, con esa
indescifrable llamada de tus dientes.

Muero porque me arrojo, porque quiero morir,
porque quiero morir en el fuego, porque este aire de fuera
no es mio, sino el caliente aliento
que si me acerco quema y dora mis labios desde un fondo.

Deja, deja que mire, teñido el amor,
enrojecido el rostro por tu purpúrea vida,
deja que mire el hondo clamor de tus entrañas
donde muero y renuncio a vivir para siempre.

Quiero amor o la muerte, quiero morir del todo,
quiero ser tú, tu sangre, esa lava rugiente,
que regando encerrada bellos miembros extremos,
siente así los hermosos límites de la vida.

Este beso de tus labios como una lenta espina,
como un mar que voló hecho un espejo,
como el brillo de un ala,
es todavía unas manos, un repasar de tu crujiente pelo,
un crepitar de la luz vengadora,
luz o espada mortal que sobre mi cuello amenaza,
pero que nunca podrá destruir la unidad de este mundo.

(La destrucción o el amor, 1934)

domingo, 9 de diciembre de 2012

NADA RESTA DE TI - Carolina Coronado ( 1814 - 1911)


Nada resta de ti...
Nada resta de ti..., te hundió el abismo...,
te tragaron los monstruos de los mares...
No quedan en los fúnebres lugares
ni los huesos siquiera de ti mismo.
Fácil de comprender, amante Alberto,
es que perdieras en el mar la vida,
mas no comprende el alma dolorida
cómo yo vivo cuando tú ya has muerto.
Darnos la vida a mí y a ti la muerte;
darnos a ti la paz y a mí la guerra,
dejarte a ti en el mar y a mí en la tierra
¡es la maldad más grande de la suerte!...


¡Oh, cuál te adoro!
¡Oh, cuál te adoro! Con la luz del día
tu nombre invoco, apasionada y triste,
y cuando el cielo en sombras se reviste
aun te llama exaltada el alma mía.
Tú eres el tiempo que mis horas guía,
tú eres la idea que a mi mente asiste,
porque en ti se encuentra cuanto existe,
mi pasión, mi esperanza, mi poesía.
No hay canto que igualar pueda a tu acento
cuando mi amor me cuentas y deliras
revelando la fe de tu contento;
tiemblo a tu voz y tiemblo si me miras,
y quisiera exhalar mi último aliento
abrasada en el aire que respiras.


jueves, 25 de octubre de 2012

CIEGAMENTE. BLAS DE OTERO.

                                             

                                                         Porque quiero tu cuerpo ciegamente,
                                                         porque deseo tu belleza plena.
                                                         Porque busco ese horror, esa cadena
                                                         mortal, que arrastra inconsolablemente.

                                                          Inconsolablemente, diente a diente,
                                                          vas bebiendo tu amor, tu noche llena.
                                                          Diente a diente, Señor, y vena a vena,
                                                           vas sorbiendo mi muerte. Lentamente.

                                                            Porque quiero tu cuerpo y lo persigo,
                                                            a través de la sangre y de la nada.
                                                             Porque busco tu noche toda entera.
                                                    
                                                             Porque quiero morir, vivir contigo,
                                                             esta horrible tristeza enamorada
                                                             que abrazarás, oh Dios, cuando yo muera.
                                          

                        

sábado, 13 de octubre de 2012

ANGEL GARCÍA LÓPEZ, 1935

De cuando nos nevaba y te reías
Llueve la nieve y llueve en tu mirada.
La nieve nieva y llueve tan deshora,
que a tus ojos, tan negros, los decora
de una pequeña ruta de nevada.

Está nevando nieve enamorada.
La nieve por tus ojos se enamora
nevando tu mirar, que nieva y llora
la aurora del nevero deshojada.

Te ha nevado la voz, y, de repente,
tu risa abre a la tarde la alegría
saltando de tu boca como un copo.

Me has lanzado una bola hacia la frente.
Y ha vuelto a sonreír tu niñería
mientras beso tu risa y te la arropo.


ANGEL GARCÍA LÓPEZ.  Nacido en Rota (Cádiz) en l935.

De cuando no sabía las letras de tu nombre...
Porque tu nombre estaba todavía
sin estrenar los labios, porque era
un acertijo más, una pulsera,
un trino de gorrión que no sabía.
Porque tu nombre estaba como un día
sin pájaros, oasis sin palmera,
fuente que le faltaba torrentera,
risa que no encontraba la alegría.
Por esto, por tu nombre; porque estaba
sin decir, sin hacer, como un anillo
que no encontraba el cauce de su dedo,
yo te llamaba Espera; te llamaba
Hermosa, Emilia, Amor; lo más sencillo,
lo más desenredado del enredo.